Me declaro leal
a la piel de la noche
que a cada gesto te convierte
en nombre del alba.
Por toda la vida que evocas,
ferozmente,
entre tus formas ovaladas y exactas
de aliento suspendido.
Gota del océano que recorres
dentro de mí, y que yo desconocía.
De rodillas suplico al mundo
para que nunca aprendas
a evaporarte.
