un poema recién nacido y una canción
- 11 ago 2023
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esos pueblos
que saben todo de ti
habiendo tan sólo
pisado sus calles
la luz de agosto
aire limpio
belleza en todas partes
arte fiesta cultura
tradición
me siento
en libertad y en cautiverio
bajo este celeste techo
de acolchadas nubes blancas
quisiera salir
permanecer lejos
por un tiempo
conocer la lentitud
el paso del tiempo
desde otros hemisferios
las palabras y su idioma
las huellas los lugares
los restos de lo que soy
lo que queda por decir
por ser
antes del fin
acepto este duelo
como innato
noche oscura
en la que jamás llegaré
a ver
Ayer visité un pueblo de mi preciada isla. Sencelles. Era noche de compartir arte por las calles, de música en directo, de exposiciones y representaciones teatrales. Noche mágica y fugaz. El tiempo me abruma cuando es bello. Quisiera detenerlo. Pero no puedo. Quisiera palparlo. Pero tampoco. Quisiera hacerlo mío. Pero mucho menos. Tal vez deba acostumbrarme a esto. A ser sólo a medias. A no poder abarcar con todo. Pero cuánto duele. A veces sueño que me elevo. Viajo lejos, lejos, lejos. No vuelvo. Comienzo de cero. Todo marcha bien. Tal como imagino. Tal como una vez me dijeron que jamás sería. Quizá en algún momento deba hacerlo. Ver si realmente fue posible. Si aprendí o desesperé. Des-esperé. Esperar se siente como un duelo. ¿Cuánto falta todavía?
En momentos como estos, escucho esta canción. Aunque poco tiene que ver:
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